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NO SÉ CUANTOS MURIERON EN NAGAZAKI

No le digas que la quieres
simplemente hazle el amor
no le mandes flores
ni le cantes una canción

Perdón me presento
soy un anticuario
y hoy día quiero mostrarles
un consejo que me dieron
Allá en la antigüedad
de mi juventud
cuando estaban organizados
los espermatozoides
Pues no faltan los mayores
que encauzan a la juventud
y la guían por la senda
de la virtud
El caso concreto es
cuando los cabros quieren
tirarse  una mina
que como ellos mismos dicen
no es pa’ pololear
y ahí surge el consejo
delicado y social
si no queda más remedio,
haganlo,  mas .....

No le digas que la quieres
simplemente hazle el amor
no le mandes flores
ni le cantes una canción

Precisamente una vez
no mandé flores
ni menos pensar
en cantar una canción
Y al poco tiempo
que hicimos eso
me reclamaron por algo
que yo había hecho
Y entonces recordando
lo expuesto, simplemente
le dije esto:
No se cuantos murieron en Nagazaki
y tú reclamas virginidad ........

Una vez en el colégio durante una sesión de espiritualidad, el Padre nos hablaba de cierto tipo de relaciones sexuales que los jóvenes o adolescentes podrían llegar a tener. Se trataba de relaciones sin amor y sólo por hacer el amor, con niñas de otro nivel. Entonces ahí vino el consejo: “si no queda más remedio, haganlo, más no le digan que la quieren....”

 Esto me quedó dando vueltas y muchos años después me inspiró esta canción. Por eso el coro repite el consejo: “No le digas que la quieres ......”. Yo le agregué las flores y la canción  para enfatizar la recomendación.

 Si me preguntaran cual de mis canciones es la que más me gusta inconsciente diría que es ésta, pero la verdad es que el gusto por una música depende de la situación, del momento, del ambiente. Quizás esta música fue una de las que más me agradó hacer. La hice con el auxilio de la gravadora. Gravaba un pedazo, lo escuchaba y seguía gravando hasta que quedó pronta.

 Cuando hubo un Festival de Los Trabajadores, en el Teatro Municipal de Viña del Mar, me inscribí con esta canción y quedó seleccionada. Ahí le pedí al Coro Dominico que me acompañara. Crié el acompañamiento que se escucha en el CD y Danilo Echeverria, director del coro,  se encargo de armonizarlo y dirigirlo. Esta gravación fue realizada en un ensayo que hicimos antes de presentarnos en el Teatro. La hicimos en una sala del mismo Colegio Santo Domingo, donde yo había estudiado.

 Al igual que la canción que interpreta Osvaldo, esta es una gravación de la gravación y no se cuanto más. Pero resolvi incluirla a pesar de los problemas de ruido y esas cosas, pues es una canción para ser cantada con coro y como el tema, podriamos decir, fué originado en una iglesia lo cierto es que fuera cantada también por el coro de la iglesia. Además la música, así cantada, me trae recuerdos de aquellos buenos tiempos.

Cuando estabamos en el Festival nos convidaron para ir a cantar la canción al Canal 4 de Valparaíso. Fuimos los únicos convidados, el director del programa encontró que la música tenía algo de diferente. Concordé con él y al día siguiente fuimos todos a cantar a la TV.

Llenamos el Fiat 600 con algunos integrantes del coro y los que no cupieron tuvieron que ir en micro. Allá, antes del programa, el animador me dijo que me iba a preguntar sobre que yo hacía mis canciones. Cuando me preguntó dije que hacía sobre todo lo que me rodeaba, las personas, Valparaíso, las calles, la vida y sobre cierto tipo de relaciones sexuales como era la canción que iba a cantar a continuación. Mi mamá, que estaba asistiendo el programa en casa, dijo: “...Luchito no puede cantar eso.....”. Pero la música salió al aire asimismo en vivo y en directo.

Bueno, eran otros tiempos.

 

 

Geiser - Desierto de Atacama

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